Seis o siete mil inscritos, mil arriba, mil abajo.
Dos mil marchadores.
Unos cuatro mil en bici, de los que 500 o 600 son duatletas.
101 kms con 200 mts llanos, resto sube y baja.
Cuatro subidas largas…pero duras.
Legionarios que te saludan cuadrándose a tu paso si vas corriendo o andando.
Dos carreras, dos personas, dos formas de afrontarlas, dos finales y ... dos alegrías.
Determinación.
La determinación comienza en el momento justo de la propuesta. Por eso, Inma, convirtió su entrenamiento más que en una mejora física, en una mejora y fortalecimiento de su actitud frente al reto, cada día que salía a entrenar, le iba dando forma a lo que al final, ha terminado por hacerla digna de llamarse Cientounera, la determinación.
Si no, no se entiende que en el km 10, por una mala mezcla de calor, líquidos no asimilados y alimento, el estómago que no estaba muy por la labor, le dijera varias veces que no quería seguir.
Siempre le he dicho, que si yo tuviera la voluntad y la disciplina que ella posee, aplicándola al deporte, más de un ironman habría caido…
Mi prueba, y no miento, tiene muy poco de historia, pues a diferencia del resto del año, tengo que confesar que no me divertí mientras la hice, y es una pena, pero la única forma de que no vuelva a pasar es reconocerlo en voz alta y decir cuales fueron los fallos, en mi caso, enormes.
Primero, cualquier buen guerrero sabe, que para tener opciones en la lucha, hay que conocer bien el campo de batalla, el terreno donde esta se va a librar. No lo hice, y desde el principio me encontré con que sería el terreno mi principal adversario, y no los demás duatletas.
A partir de ese fallo, se encadenan los demás, no te entrenas adecuada y específicamente, no preparas tus armas…bici, líquido, alimento… a la medida de lo que te espera, y después de todo esto, sin embargo, pretendes hacer lo de siempre…ir a tope desde el principio…a ver que pasa…
…pues pasa, que me puedo dar con un canto en los dientes, y dar gracias por hacer 4º de 460 llegados, porque más de una vez el cuerpo me dijo basta. Puedo estar contento también, pues hoy, cinco días después, empiezo a caminar con normalidad y la deshidratación parece que la voy superando…en definitiva, la determinación implica previsión y preparación, y a veces, a los que llevamos ya tanta guerra, se nos olvida.
Quitando esas más de cinco horas de penuria, lo verdaderamente emocionante y divertido a ratos, empezó después, cuando desde la acera ví pasar a decenas y decenas de personas, o lo que es lo mismo, a decenas y decenas de historias. Aunque entre todas ellas, la que me interesaba no terminaría hasta las cinco y media de la mañana, tras más de dieciocho horas de pelear contra la prueba y contra sí misma.
Qué tendrán este tipo de pruebas que nunca dejan de asombrarme, de emocionarme, de enseñarme…hasta ahora me mostraban todo sobre mí, sobre mis capacidades, sobre mi carácter…ahora, visto desde la acera, me han enseñado mucho más, ahora me es imposible no valorar más aún si cabe, el valor y el aguante de quienes te quieren y sufren cuando te ven sufrir, aunque sea haciendo lo que te gusta. Ahora veo lo difícil que es estar horas y horas con la incertidumbre y con el miedo en el cuerpo.
Aunque también es cierto, que la recompensa final, verle llegar, ver que lo ha cumplido, ver que el esfuerzo de estos meses ha valido la pena…y no solo por el hecho de terminar, sino por la sonrisa…todo eso, vale mucho.
.jpg)
