" Querido culotte:
Te escribo la presente para agradecerte públicamente todo lo que has hecho por mí durante el último año.
Es muy probable que tú no le des ni la milésima parte de importancia que le doy yo al asunto, lo cual es lógico, primero porque como siempre vas de culo y pegado al sillín…no te das cuenta de nada, y segundo, porque…siento tener que ser yo quien te lo diga…solo eres un trozo de tela ceñida encargada de marcar músculos y/o paquetes, más o menos firmes.
Mi agradecimiento es el fruto de los buenos resultados, sobre todo anímicos que estoy teniendo durante buena parte de ésta temporada mientras pedaleo por esas carreteras de Dios.
¿Y qué tendré yo que ver? ...te estarás preguntando.
Gracias a ti, y a tu empeño de no entrenar conmigo hasta no ser digno de tus dimensiones, tuve que esforzarme durante semanas y meses, hasta que un buen día, nos hicimos amigos y dimos una vuelta, tú cediste un poco…algún hilo se te ha escapado…, y yo mengüé todo lo que pude las chichas de mis jamones y posaderas.
Tu inestimable ayuda me está llevando a sentirme otra vez ciclista, ahora, a mis tritantos, no estoy seco como una pluma ni me siento excesivamente liviano mientras subo puertos, pero ya no me rozan los muslos en la tija del sillín, que no es poco.
Te compré blanco y ya empiezas a ennegrecer, te voy a comprar un compañero de cajón, blanco también, talla M también, pero ni mucho menos tan importante como tú".
No, no estoy delirando ni nada parecido.
Ya no hay día que no abra una página, un blog, un foro, un artículo de revista, donde se empieza a perder el norte de todo éste mundillo que nos rodea.
Watios, ruedas marcianas, bicis de 5 kg, entrenamientos milagrosos, alimentación made in Nasa…..mil millones de historias que acribillan nuestra cabeza y que no nos dejan pensar, mil millones de necesidades vitales que no son tan vitales.

También yo entreno por watios, tengo ruedas de carbono, buena bici, me alimento lo mejor que puedo y entreno de mil y una maneras… pero cuando creo que empiezo a perder el norte pienso que lo primero, lo básico, lo vital, no es nada de eso, es el esfuerzo, trabajo, trabajo y más trabajo, esa es la única verdad, el resto complementa y te hace mejorar o empeorar un poco, pero nada como el trabajo duro.
Para saber la verdad, nada como mi culotte blanco que me estaba pequeño, por eso repito, al César lo que es del César.





