El bicho me espera el 12 de julio en Roth, con 226 dientes (kilómetros), con los que devorarme en un solo día bajo el cielo alemán.
Después de tantos ya hechos, si consigo terminar éste, tendré las dos manitas, y después de tantos intentos de explicar motivos e intenciones, al final puede que la única y básica razón sea esa…¿a ver quién devora a quién?.
Metidos en las últimas semanas, siempre es lo mismo, aparece el taper, como le llamamos aquí, nada que ver con el otro taper o tupperware de plástico donde llevamos alimentos…nada que ver? o sí…todo depende de cuanto lo llenes.
El taper o puesta a punto, es la fase donde se supone, uno entrena menos y algo más intenso, y donde las cargas van decreciendo para llegar al día clave en el mejor estado posible, tanto físico como anímico.
Es un error muy común, tratar a estas semanas como las fáciles, pues se suele pensar sólo en el aspecto físico y lógicamente, uno piensa que cada vez va a entrenar menos, y eso, resulta agradable, y más cuanto más dura haya sido la preparación.
He ido recopilando poco a poco, algunos términos dichos por otros, que explican mucho mejor de lo que yo lo haría, que es esto del taper y cual es la mejor manera de llevarlo a cabo. Con el tiempo iré mencionando otros.
Lo más importante lo resumo en dos puntos:
1. el taper es más un arte que una ciencia.
2.el taper depende por completo de la carga de entrenamiento que hayas llevado, por eso, ni se deben hacer siempre igual, ni nadie debería hacer jamás el de otro.
Hay quien empieza la descarga con tres o cuatro semanas de antelación, otros con dos y algunos, solo los últimos días.
Si para hacer un ironman, has entrenado una media de 12 a 15 horas semanales, díme tú, en qué quedará tu entrenamiento, y sobre todo tu forma física, si empiezas el taper tres o cuatro semanas antes, lo más seguro es que llegues tanto de tono muscular como de adaptaciones fisiológicas conseguidas durante meses, más que menguadas, desaparecidas.
O también puede que si solo haces la descarga con una o dos semanas de antelación tras haber entrenado de 25 a 30 horas semanales, no des tiempo a tu cuerpo a asimilar y supercompensar todo ese trabajo.
De una u otra forma, todo se puede ir al traste por no hacer medianamente bien éste periodo, por eso, a veces, nos cuesta entender como nos sale algo tan mal con lo bien que nos sentíamos entrenando, y otras sin embargo, la competición nos dá sensaciones mucho más agradables que todo el entrenamiento realizado.
En mi caso, he ido descubriendo poco a poco, qué me va mejor, y he encontrado que debo llevar un entrenamiento más o menos intenso hasta pocos días antes de la prueba, hacer esto es un riesgo evidente, pero prefiero pasar por ahí, y no por el sufrimiento psicológico que supone, estar tres o cuatro semanas, sintiéndome cada vez más lento y “apaciguado” y sin una mala carrera o entreno duro de verdad, donde liberar toda la ansiedad que ya de por sí se gen






