lunes, 10 de octubre de 2011

LA GALLINA QUE BIEN VALÍA UNA GUERRA.

Somos armas, somos proyectiles y somos caidos.

Cuando una guerra comienza, todos hablan de objetivos y de certezas.

Objetivo ganar, y certeza de que eso será así.
Pero existe una certeza más en cualquier guerra, y es que al final, nadie gana.
Hay quien pierde menos efectivos, menos territorio y menos simpatizantes que otro, pero de todo eso, también pierde el “supuesto” ganador.

Desde hace un tiempo a ésta parte, hemos asistido al nacimiento de la gallina de los huevos de oro, en una granja que ya existía desde hace años, la granja de la Larga Distancia en Triatlón.

Quizás, la sensación más grande que todos tenemos ante éste hecho, es el boom; por lo repentino y por lo exagerado. Pero en realidad, la sensación que percibimos, es así de grande, porque éste boom coincide con una época de crisis y claro… se nota más (por escaso) lo que va bien.

Soy uno de los “afortunados”, que sin tener demasiado, hasta ahora he podido pensar, planear y soñar con gastarme cientos de euros en una inscripción para ironman… y aún así, me resulta increíble ver la cantidad de “afortunados” que poblamos los boxes de todo el mundo.

La guerra ha llegado, cuando la gallina ha nacido. Los de la M y el punto, contra los Challenge, y/o viceversa.

Unos te ofrecen velocidad, tiempos, ambiente… y otros te ofrecen Hawaii. Y cada uno, que a un lado distinto de la calle, podrían vender sus productos en sus propias tiendas, pues son productos parecidos, pero no iguales… prefieren seguir el dogma de “nada es suficiente, si no es todo”.

La gallina ha llegado y ambos quieren verla dentro de su propio puchero.

A mí, las dudas sobre las distancias de los ironman, las dudas sobre los tiempos de los challenge.. no me surgen por que se hayan conseguido en esos días los mal llamados, records ironman, me surgen porque sencillamente coinciden con el nacimiento de la gallina, con el boom… un boom nacido en medio de un tifón llamado crisis. Podrían recortar la distancia (aumentar no) casi hasta lo ofensivo, podrían dejar de dar avituallamientos y aún así, se les llenaría la plaza… y nosotros mientras… hablando de records ironman…¿?


¿Quien tiene la culpa? ¿El organizador o el triatleta que accede a todo esto?... me cuesta decidirme, la verdad. Me siento bien cuando me ponen una prueba apetecible delante de la cara, cuando la preparo, cuando la hago y cuando consigo terminarla… pero también me siento culpable por momentos, cuando pienso en tanta “fortuna”.

La culpa es mía, y tuya y de aquel que se apoya en la esquina.
Sin mirar mucho para atrás, y únicamente con datos de éste año, me encuentro con “semejante” campo de batalla:

Pro. Si eres profesional y quieres ir a Hawaii, deberás dedicarte casi en exclusiva a competir en pruebas con la M y el punto… o ser como la Wellington o Raelert, que te hacen una de cada y pueden ganar ambas.

Age Group. Si no tienes condiciones (más bien, si no crees tener condiciones) para ganarte la plaza para Hawaii en grupos de edad, puedes comprar lotería (que digo yo?? No es más lógico que, ya que compras loteria, lo hagas con la “normal” y con suerte te ganes una buena pasta e ir a Hawaii cuando te plazca?)

Ahora, se oyen rumores de la última táctica empleada en ésta guerra por la gallina. Por lo visto, si llevas 12 ironman de la franquicia finiquitados, por fidelidad a la marca, te reservan una plaza en Kona, para que al menos, una vez en tu vida, pongas pies en el paraíso.

Salvo excepciones, quien acumula ironman, lo hace porque prefiere la acumulación a la posibilidad de Hawaii, sino, lo lógico es pensar que harían menos, pero con el objetivo claro del slot.

Me da impresión de que no se premia la fidelidad, sino lo que te has gastado en esos 12 ironman, y sobre todo, algo que es obvio: si yo (igual no tengo derecho pues ya he estado), que llevo 14 y 9 son de la marca, y en 2012 quiero acudir a Kona por éste sistema, me tendré que platear desde ya, tres ironman con M y punto antes que cualquier otra prueba… o dicho de otra forma: pam-pam¡¡¡ … bala en toda la frente a challenge¡¡

Pero no se crean ustedes, que aquí un servidor, por muy finisher que se sienta en ironman varios, y hasta en la meca hawaiana el año pasado… no defiende ni estrangula a nadie… a nadie más que al otro...

La oferta está así, y de la demanda… para qué hablar.

Cuanta más gente, más cosas así sucederán, cosas como la muerte de un triatleta en la que es posiblemente la natación más segura de todos las pruebas de la distancia, la de Roth.

Las causas no importan tanto como el resultado, y el resultado es lo que debería hacernos pensar a más de uno.
Porque ahora, a un ironman, se apunta hasta el perro del Pepeillo, pero no para sentirse ironman y toda esa historia de dioses, motivación y nubes flotantes… no, que va¡¡, es mucho más sencillo que todo eso, lo hace porque tiene 500 euros con los que no sabe que hacer y sobre todo, un ego dañado por culpa del triatletilla ése del grupo de los domingos al que envidia desde siempre…y con el que no quiere ser menos…


Pues sí, éste hombre en Roth murió mientras nadaba, en un canal sin olas.

Sin embargo, los afectados, que somos todos, preferimos hablar y debatir sobre lo malísimos y peseteros que fueron los organizadores aquel día en Roth, que increíblemente, montaron una carpa de venta de cascos justo a la entrada de boxes¡¡¡ qué cosas, mire usted¡¡¡… "menudo lugar para vender cascos, pero si aquí ya lleva cada uno el suyo…" pensó alguno.
 Minutos después ése mismo, volvía de recibir la negativa de los jueces a entrar en boxes con su casco aerodinámico legal en cualquier sitio, menos allí, por tener una diminuta fisura en el plástico de la orejera… "joder¡¡¡ pero qué suerte que tengo"… pensaría otra vez aquel… "casualmente me han montado una carpa donde venden cascos… en la entrada de boxes…"..


Chorradas así, las tienes a mil. Y yo, me encontraré con más de una de esas, porque me sigue llenando entrenar y me sigue llenando querer explotar todo ese entrenamiento por esos mundos, tal es el grado de vicio y obsesión que tengo y me esmero en conservar cada año.

Tengo que mejorar mucho, a mis 41, dentro del agua, las circunstancias obligan y la nueva "forma" que está adquiriendo esto de la larga distancia, también.

Por una razón bien sencilla, por salir unos minutillos antes, por encontrarme en la bici… cuantos menos pelotones mejor… y poder hacer una prueba, que más que digna, la quiero real, verdadera. Sin tanto miedo y sin tanta falsedad a mi alrededor.

Eso no lo cambian, ni lo intentarán siquiera, y me refiero a los pelotones, a los jueces desbordados, a las salidas en natación convertidas en piscifactorias de lubinas a punto de ser “cosechadas”. Todo eso no cambia, es más, empeorará por momentos, mientras la gallina quiera seguir poniendo.

Y yo, sigo pensando en ése hombre que murió mientras nadaba, en un canal sin olas, y me planteo si soy tan “afortunado” como creo; cuando soy yo el que lo piensa y no los dos contrincantes de ésta guerra abierta, por el control, desplume y guisado final... de la más que nombrada ya, gallina de los huevos de oro... ¿de oro?

viernes, 7 de octubre de 2011

El espíritu de los sueños.

El mío... no esperaré para confesarlo... el mío es volver allí. Tengo la sensación de haberme dejado algo que tengo que recoger cuando vaya, si alguna vez vuelvo. Y en el fondo, tengo la sensación también de que aunque volviera mil veces, lo que dejé allí... allí quedará ya para siempre.

A estas horas, 9 de la noche del viernes, aquí en España, los afortunados que se encuentran en Kona, estarán nadando en esa última sesión antes del gran día.
Mañana estaré con varios amigos que allí se encuentran, con la mente y el corazón, deseando que vivan la experiencia y que les llene tanto o más que a mí, si eso es posible :-), deseando que les vaya bien, y bueno, si anhelan una buena marca y además la consiguen, me alegraré por ellos, pero eso no es lo más importante, al menos no allí, al menos no la primera vez que vas. La primera vez solo existe una ley, una norma, una obligación: terminar.

El año pasado, también tuve la suerte de conocer y hacer buenas amistades con otros buenos triatletas y sobre todo buena gente, con los que compartí muy buenos ratos de risas.

Foto 1: Con Jose Salom y con Roberto, tras dejar las bicis en boxes.

A las siete de la mañana, cuando llegábamos todos los días de la semana previa, el Pier, y la diminuta playa se convertía en un hervidero de triatletas. No te hacías a la idea de la hora que era, pues el sol ya apretaba cuanto quería y la humedad, como siempre, era alta.
Foto 2. Tomada por Inma desde Alli Drive. Una mañana cualquiera de la semana previa en el Pier.

Como tuve la mala fortuna de que me perdieran la bici entre los distintos vuelos que hicimos desde Madrid a Hawaii, los primeros días, mi rutina era sencilla: nadar unos 40' o 50' y volver al apartahotel corriendo por Alli Drive durante 6 kms, sin más prendas que un pantalón corto, las zapatillas y unas gafas de sol. Así, hasta el dia anterior de la prueba, e incluso, lo repetí el día que tocaba coger el primer avión de vuelta.

Te das cuenta, desde el primer momento del primer dia, que no te importaría repetir esa rutina una y otra vez allí, el resto de tus días.

Recuerdo las primeras brazadas que dí en esas aguas. Me pareció raro estar tan tranquilo, igual era el efecto del jet lag. El caso es que, apenas te lanzas a nadar, ya lo haces sobre corales y debajo tuyo, abundan peces de colores.
En un momento dado, posiblemente no llevaba ni un minuto nadando, al sacar la cabeza para respirar, miré hacia mi izquierda, y ví el volcán Mauna Kea, con sus más de 4000 mts de altitud... y entonces sí...  me recorrió un escalofrío y recuerdo perfectamente, que sonreí debajo del agua, mientras pensaba: ¡madre mía, estoy en Hawaii...¡¡

Creo que esa es la sensación que acabó de explicarme algo que, yo mismo no terminaba de entender sobre el sueño hawaiiano. Me dí cuenta desde el primer instante.

Desde hace más de treinta años, son miles de personas, las que tocan aquel suelo, dispuestos a sufrir, a gozar, a dejarse un poco de su vida allí... por quién sabe qué motivo.

Es dificil pensar, que tanta energía salida de tantos corazones, no se quede allí, para siempre.

Hay muchos ironman, muchas pruebas míticas ya, de todo; pero solo una tiene el espíritu, un espíritu que solo sabe volar por aquella isla, el espíritu de los soñadores, el espíritu de los sueños.
Resulta extraño recordar algo que, sin cerrar los ojos siquiera, me parece haber vivido ayer mismo. Y ahora es cuando uno suelta la frase esa de: "hay que ver, cómo pasa el tiempo"... pues sí, pasa tan rápido y es tan implacable, que no deja de darme la razón cada vez que pienso... cada vez que le digo a cualquiera, que aquello a lo que llamas sueños, se esfumará cuando tu te esfumes, cuando tu no existas... y por eso, mientras existas, mientras seas parte de éste mundo y de toda su brevedad, debes meterte en el agua, mirar hacia delante y sin pensarlo demasiado... lanzarte.

martes, 4 de octubre de 2011

Titán 7ª edición, en fotogramas..

La letra pequeña de una pequeña crónica.

Anda, dale la vuelta.

Hoy es sábado. El día toca a su fin, y la noche tiene ganas de llegar. Anochece en Zahara. El sol se resiste a irse, no quiere y grita, y su grito tiñe de rojo el cielo, de un rojo imposible, de una belleza imposible.

Hoy ha sido día de carreras. El agua fría relaja las piernas, y estas, que hace un rato parecían querer reventar mientras competía, me dan una tregua y me dejan pensar en qué haré mañana.

Si, hoy ha sido día de carreras. Un nuevo Titán. El más dificil de todos, por el viento, por las olas, por el sol. Y en letra pequeña, por la oscuridad.

Vengo de subir al podium. Me alegra ser veterano, y no por si merezco o no merezco estas cosas, sencillamente, porque se me rien todavía los huesos y me emociono, cuando alguien aplaude a aquel que hace lo que le gusta. Una suerte, sin duda.

En la hoja pone 23º Titán del dia, y 3º en la susodicha categoría. Por eso y por mucho más, Grazie mille¡¡
Gracie mille a mi club Urbiko.
Gracie mille a Compressport, Zerod y TriConcept.
Gracie mille a Ciclos Carrillo.
Gracie mille a Keep Going.

Tras cruzar meta, hemos ido a ver a Jose subir esa última cuesta, la llegada de Julio me la he perdido, ya vendrán otras.


Y a pesar de todo, de ese todo que todos ponemos como un gran pesar, como un gran ogro al que nos enfrentamos y al que valientemente vencemos, así... he vencido. Y el Titán, ha vuelto a hacerme feliz.
Por ahora, sigo tocando un trozo de cielo cada vez que consigo subir a Zahara y pisar su plaza.


Corriendo no es andando.

Mientras corría, he llevado por segunda vez ésta armadura blanca, llena de buenas intenciones, de mucho espíritu de Hawaii y su prueba impregnado, para dar gracias a ése Titán que llevo grabado y a todos esos que quisieron acompañarme entonces.
Gracias a Jordi, de Zerod, marca que me sponsoriza y viste ésta temporada, por entender que el top en ésta ocasión, era algo más que un top. Esa armadura blanca, ya no me vestirá más, su labor ha terminado.

Pedaleando no es volando.

Sigo bajando el puerto de Las Palomas, el viento no deja trazar las curvas con soltura. Bajando no se debe pensar en otra cosa que no sea trazar. Trazar y trazar. Escoger en milésimas de segundo, el momento y lugar preciso para tenderte sobre un costado, y confiar en cuanto aguantan los tubulares. Yo sigo pensando, en lo mismo que ayer y antesdeayer, aún cuando bajo y trazo. Y no se debe pensar tanto, no se debe.

Me duele el estómago. Demasiadas olas para ser un embalse. Demasiado viento para estar en un valle. Demasiada agua para un estómago tan pequeño que no tenía ninguna sed.

Olvídalo Ramón. Ahora toca lo tuyo. Como decía Jorge: pon el contador en marcha...
Va a salir bien, no hay bajadas... eso debo pensar, no hay bajadas.
Sí, eso es. Piénsalo asi. Por mucho que te guste bajar Ramón, ésta vez solo subirás por la carretera.


Nadando no es surfeando.

Hemos nadado en la cantimplora que llevaba Luky Luke, cuando montaba a caballo. Todos ahi, metidos en una cantimplora loca, atada a la silla del caballo mientras galopa.
Falta poco para salir. El agua marea solo de verla. Espero que al menos, no esté fría... que de pejigueras ya estoy servido de sobra.

La niña presumida.

La niña Cervelo se ha quedado en casa, por no llegar a tiempo su manillar de ruta, y hacerla cabra de las de verdad, de las de monte.
Su prima, la niña Scott de casi ocho años, me ha pedido otro Titán más y qué mejor ocasión que ésta, para verse ella bonita, con su dorsal 1 y todo el mundo mirándola.
Ay¡¡¡ niña...niña...siempre tan coqueta¡¡



Mañana por la mañana, será día de carreras. El agua de la piscina, en lo alto de la montaña está fría. Pero deja que te bañes y muevas las piernas. Mañana os quiero nuevas o si se puede, algo menos viejas.


Anochece. Mañana es día de carreras, y pase lo que pase, a ésta misma hora, el cielo seguirá siendo bello, porque el sol, gritando, lo teñirá de un hermoso color rojo.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Y es mañana, cuando todo comienza

Cada año, desde hace siete ya, cuando llegan estas fechas, siempre tengo la misma y extraña sensación de tener un corazón que se acelera y un tiempo que se ralentiza.



Mañana parto para Cádiz, con los míos, con mi gente, con mi vida.


Ya no me planteo nunca si será el último que lo haga, porque cuando llego a meta allí, en la plaza de Zahara, jamás sale de mi boca un “nunca más”, y es lógico que no salga, porque sí… el sufrimiento es mucho, pero termino sintiéndolo como una “anécdota” mezclada entre muchísimas otras sensaciones, entre las cuales, resalta como ninguna, la de querer a muchos y sentirme querido.

Anhelos.


Siguen sin importarme resultados ni otro tipo de números, aunque no deje nunca de decir, que soy competidor y por supuesto, soñador.


Empiezo a ser ya, más bien, un viejo soñador, pero bueno, de cara para adentro, mi edad… confieso que ha evolucionado poco. Esa es mi suerte.


El Titán, éste año, ya me ha hecho feliz antes de acudir a la cita. Me honran con un dorsal 1, que llevaré con orgullo y agradecimiento.

Pensamientos y deseos.


El año pasado, hubo muchas personas, muchas, que dejaron de pensar por un momento en sí mismas, si es que alguna vez lo han hecho, y pensaron en otros que necesitaban su apoyo y sobre todo, unos segundos en su pensamiento. Se hizo “deprisa y corriendo” el proyecto Adica en el Ironman de Hawaii, y aparte de esas muchas personas a título personal, hubo dos colectivos, a los que difícilmente, alguna vez conseguiré agradecerles el gesto que tuvieron.


Fueron el Club Urbiko Triatloi Taldea, de Basauri y el Triatlón Titán Sierra de Cadiz, que aportaron algo que, a mi modo de ver, hoy en día es difícil de encontrar: comprensión.

Unos a 900 kms de aquí, los otros a 400… y sin conocer a las personitas de Adica, les abrazaron sin pensarlo.

A esos dos colectivos y a toda la gente que de una u otra manera, colaboraron hace doce meses, les agradeceré, a mi manera… que es compitiendo con todas las fuerzas de que disponga, el gesto que tuvieron con Adica y sus gentes, miembros, trabajadores sociales, voluntarios y familiares. Mi carrera, mi dorsal 1, mi esfuerzo, es mi agradecimiento.


En quién pensaba… a quién miraba… a quién iba dirigida mi mirada al cielo cuando crucé la meta de Hawaii y completé parte del sueño que sigo soñando? ... a todos vosotros.


Mis ojos y mi camino.
En éste libro inacabado por siempre, -donde escribo los minutos que pasan mientras mi rostro envejece, y anhelo dedicar cada minuto a todo y todos los que hacen que valga la pena vivir-, dejo en punto y seguido, que los caminos están hechos para caminarlos y que todos, absolutamente todos, me llevan a algún lugar, y casi siempre a algún principio.
A título personal, me he propuesto para pasado mañana, en el VII Titán, el reto de dedicar mi esfuerzo a mi mujer, sin la cual, yo no sería nada, y por supuesto, nada de lo que digo tendría sentido.
Esta dedicatoria, que en realidad es diaria desde que nos conocemos, no tendría nada de especial, si yo, en éste momento sintiera que me quedan infinitas carreras que dedicar, o tuviese la fuerza interior que debería tener, o el ánimo necesario, o un poco menos de autocompasión, que lo único que termina provocando es miedo.
Miedo a no ver, por mucho que abra los ojos... aún sabiendo que es cierto... que contigo... puedo ver sin abrirlos.