viernes, 22 de julio de 2011

Ya, puestos a soñar...

... soñaremos con flores que no se marchitan.

Si hoy, algo está cambiando en tu interior, ésta tarde o esta noche, mañana como muy tarde es el momento de gritarlo a los cuatro vientos, el momento de dar el primer paso, el momento de cambiar.
No existe nada en éste mundo que uno desee con todo su corazón, que tenga que esperar al próximo lunes, al día 1 o a Año Nuevo, para comenzar a realizarse.

Esperar un sólo día más, será un signo inequívoco de que tienes una gran ilusión, pero una regular predisposición y sobre todo, una nula esperanza.

Los sueños son como flores, que si los arrancas de su lecho justo cuando los deseas y lo haces con el alma, nunca se marchitan.

Si el valor de las cosas se mide por el esfuerzo que has empleado para conseguirlas, el valor de los hombres se mide por su capacidad para imaginar, para soñar, independientemente del resultado final.

Un hombre que no sueña, tiene el mismo valor que la flor arrancada a destiempo... una flor marchita.

Mañana es un día normal, no habrá dorsal, porque no habrá competición, no habrá grupo, no habrá nada ni nadie más que yo y mi esfuerzo, pero si todo es como deseo, mañana no seré más en nada que nadie pero sí mucho mejor que hoy. Porque sigo soñando.

A veces creo que me alimento de las malas miradas, de las críticas, de los dedos que me señalan. Mis piernas parecen coger fuerzas para correr, para pedalear, para acabar doliendo tanto, que mi cabeza no pueda pensar en nada.

Pero también escucho buenas palabras, cosas que animan, y algún aplauso que confieso no merecer, porque no tiene sentido que me feliciten por ser feliz... solo quizás, por serlo después de no haberlo sido.

No sé si alguien me cree... si le digo que el corazón lo agradece y va haciendo sitio, para un par de sueños más.

-Seguir buscando sonrisas.

-Cruzar de nuevo esa línea, sin importarme tiempos ni resultados, ni nada que se le parezca, y sobre todo, no hacerlo solo.
...no sé... no sé si alguien me cree..

lunes, 18 de julio de 2011

Laure y Astrapace... el soñador y el mejor de los motivos.

"Es mejor viajar lleno de esperanza, que llegar".

En el pie de éste blog, hay una foto y un texto que son como tatuajes que llevo grabados a fuego, porque hacen que no olvide, que no me desvíe del verdadero camino, que no pierda el norte y siga creyendo en la pureza del sacrificio, de la superación, de la determinación y de la creencia en que los sueños para verlos realizados, primero tengo que hacerlos realidad en mi cabeza, solo así entiendo que me hagan digno de conseguirlos, si acaso me dejan.

La foto.

La foto de la mirada que se te queda tras diez horas de ironman, una hipoglucemia, varias caidas y despertares, un plato de puré caliente, una pepsi, un desfallecimiento mientras comes, otra caida y otro despertar. Ironman Western Australia. Diciembre de 2006.

El texto.

”Correr en competiciones me enseñó la humildad de darme cuenta de mis limitaciones y de aceptarlas con orgullo, sin envidia de aquellos que pudieran tener dones físicos o intelectuales de los que yo carezco. A pesar de que nunca podré correr como los atletas de élite, aún así puedo dedicar el mismo esfuerzo a mis mundanos talentos, tal como ellos lo hacen con los suyos, y así intentar obtener tanto placer y recompensa al correr como el que ellos obtienen”.


No resulta fácil dar vueltas y vueltas en la rueda ésta donde se mezclan las ilusiones, las ganas, las ansiedades, las frustraciones y casi todos los estados anímicos imaginables, y tener un rato para pararse y pensar en lo verdadero.

Soy afortunado, porque cuando más perdido creo estar, siempre aparece algo o alguien y me indica el camino, me da un objetivo, una ilusión y me habla de lo importante y de lo bueno del deporte.

LAURE.

Hay planes de competiciones, y si todo sale como quiero y confío, serán buenos destinos, seguro, pero el más importante ahora mismo, y del que más ilusión tengo, es acompañar a Laure.

Laure (Laureano), dice que me conoció en una charla sobre larga distancia que di en la Universidad Católica de Murcia, hace ya, dos años y pico… y ha tardado dos años y pico en llamarme… no se lo reprocho… aún le deben doler los tímpanos al pobre.

RM-400

Laure, podría intentar su reto, nada menos que la vuelta a la Región de Murcia, non-stop, unos 400 kilómetros sin descanso, y lo podría hacer sólo como un objetivo personal.

Pero hace tiempo que coincidimos, sin conocernos, en que esto del deporte ya no es lo mismo, ni lo será para nosotros, ya que si de alguna manera se puede ayudar con tu vicio a otros, porqué no hacerlo. El tema es simple, dar a conocer en nuestro ámbito, el deporte, a aquellas personas que de otra forma, quizás no lo tendrían. Poco más… y a la vez, muchísimo.

Me pide poco. Unos kilómetros de compañía en la bici, cuando pase por mi comarca, poco para lo que él hace y para el orgullo que siento de que haya contado conmigo.

Os paso la nota al respecto, de ésta aventura que si todo va bien, intentará en menos de dos semanas.VUELTA INTEGRA MONOETAPA EN BICICLETA PRO-ASTRAPACE 2011.


El deportista alcazareño Laureano Pérez tiene previsto recorrer en el menor tiempo posible los 400 km que configuran este trayecto. Se puede apoyar la iniciativa poniéndose en contacto en laureanoperezcaballero@hotmail.com
www.kilometrosolidario.blogspot.com o realizando las aportaciones en el siguiente número de cuenta:


APORTACIONES C.C.C. 3005.0069.98.2135936827
TITULAR: ASTRAPACE La Asociación para el Tratamiento de la Parálisis Cerebral. http://www.astrapace.com/portal/

Es la primera, pero a buen seguro, no será la última vez que trabajemos juntos en algún proyecto de ésta índole; porque señores, hay hormigoneras que no paran, ni quitándoles el cemento y el agua… y la que tengo yo por cabeza…

sábado, 9 de julio de 2011

El DÍA DE LOS GIGANTES.

A vosotros que estáis ahora en Zurich, a un día de vuestro ironman, a vosotros: Julio, Paco, Juanma, Jose Angel y Pepe.
 


















De izda. a dcha. Jose Angel, Kako, Juan Manuel, Julio y Pepe Montiel.

"Hoy es el día de los Gigantes, hoy es vuestro día. El día en el que celebráis que habéis llegado hasta aquí, que habéis podido con todo, y que nada ha podido deteneros.

Hoy es día Ironman, es día de nerviosismo, de incertidumbre, de miedo a lo desconocido... pero también día de fiesta, de alegría, de terminar algo que, a ciencia cierta, hará que otro algo comience.

El espíritu existe, digan lo que digan algunos, la esencia sigue viva, si se sabe buscar, si se sabe vivir y si se sabe escuchar.

La esencia no son los tiempos, ni los puestos, ni la medalla de finisher.
La esencia es dar un paso más... cuando todo y todos dicen que no podrás hacerlo.
La esencia es querer ser mañana, un poco mejor que hoy y no tener la necesidad de que nadie se entere.

Suertudo.
Siempre digo que soy una persona afortunada en muchas facetas de la vida, la primera es simplemente estar vivo... simplemente... qué cosas...
...y justo después están las personas que me rodean o de las que me rodeo, mi familia, mis amigos. 

Bueno pero tonto.Mi madre me decía cuando era un crío y llegaba enfadado o decepcionado por algo que alguien me hubiese hecho,- que yo era bueno... pero muy tonto-. Porque me dejaba llevar por las emociones y me fiaba de todo el mundo y a veces, me llevaba golpes.

Para consolarme después de semejante afirmación maternal, mi madre siempre acababa diciendo lo mismo... "es así nene, pero no te preocupes, que a mí siempre me ha pasado igual".

Tengo 40 y mi madre me sigue diciendo lo mismo... porque yo sigo empeñado en ver un poco más allá, cosa que solo consigo a veces, porque quieras que no, con el ojo derecho operado y medio cegato, ver más allá... resulta un poco pretencioso.

Mañana quiero estar ahí, en Zurich.Mañana, vosotros cinco, nada menos que cinco amigos, estaréis en línea de salida de vuestro ironman, de vuestro final de fiesta, de una guinda que deseo con todas mis fuerzas que podáis poner, para que no os quede duda ni dolor alguno si algo no sale según lo previsto.

Me queda la tranquilidad de pensar que durante estos meses, algo de mi caracter y de mi forma de ver esto, haya quedado en vuestras cabezas y ni siquiera la retirada enturbie vuestra alegría de vivir semejante aventura.

Estoy tranquilo, porque como si fuese yo mismo el que está ahí, en Zurich, tengo la sensación de que todo lo humanamente posible se ha hecho, y el premio ya lo tengo, ya lo tenéis, estáis en el destino, con el dorsal y siendo parte de algo grande.

Sabiendo, como sé, hasta donde han llegado vuestras ilusiones... y la lucha que habéis librado contra todos los contratiempos imaginables, siento hasta un orgullo extraño, porque ni soy padre, ni nada excepto poco más que amigo.

Julio y Paco, debutantes, Juanma, Jose Angel y Pepe con uno ya a las espaldas.

Vuestras historias no son ni más ni menos importantes que las de cualquiera de los que estén en la salida mañana, pero son las vuestras, y con eso basta.

Julio, Paco, Juanma y Jose Angel, sois grandes, sois gigantes.
Habéis buscado otro motivo para hacer vuestro ironman, un motivo más grande aún que vuestras propias ilusiones, más grande que vosotros mismos, habéis buscado la forma de ayudar a otros con vuestro esfuerzo y así, la Cruz Roja de Baeza, es ahora un poquito más fuerte, pues con el dinero que habéis podido recaudar y que dicho sea de paso, podíais haber utilizado en beneficio propio, pero que ellos, con la compra de un desfibrilador, darán vida muchas personas.
Os honran vuestras acciones, tenedlo claro. Eso quedará para siempre en vuestro corazón y en el de muchas personas,( en el mío el primero). Qué suerte ser amigo vuestro.

Pepe, eres grande, un gigante.
La vida a veces es cruel, y no se conforma con golpearte una vez y esperar a que te recuperes, de da una y otra vez hasta que caigas y te rindas, y tú no lo has hecho.
Estás ahí, en Zurich a pesar de todo. A pesar incluso de ser lorquino, porque ser lorquino desde el 11 de mayo pasado no es cosa fácil.

Tuviste que olvidarte de todo lo que tuviese que ver contigo, porque el bienestar de todos los demás ocupaba por completo tu cabeza, tu tiempo, tus fuerzas.

Tuviste que correr por una avenida llena de cascotes que caían, viendo gente tirada en el suelo y sangrando, corriendo hacia donde tus seres queridos viven, rezando por encontrarlos vivos. No quiero ni imaginar tanta angustia.
Callado, como siempre, pensativo y buen escuchador... si de mí hablamos...

Un día, precisamente el primero de supuesta calma, ese en el que para tí, ya no se movía el suelo de Lorca, me dijiste algo que no te salió de la cabeza y fue que sí, que irías al Ironman de Zurich, a pesar de todo, y que lo harías por respeto a tu ciudad, porque en el Ironman tenía que haber un lorquino... y así tiene que ser, da igual si hablamos de tí o de Lorca, si uno cae siete veces, se ha de levantar ocho.
Qué suerte Pepe, quién me lo iba a decir hace unos pocos años, qué suerte ser amigo tuyo.

Que no os quepa duda de que habéis sido más que dignos. Lo que venga a partir de ahora, no serán más que consecuencias de lo que habéis sembrado y debéis aceptarlo tal cual.

Orgulloso, emocionado y agradecido de que hayáis confiado en mí para mostraros un poco el camino y me hayáis ayudado a conocer y aprender mucho más de lo que podía imaginar.

 Hay buena gente por el mundo, digan lo que digan, y por muy tontos que seamos mi madre y yo..

A vosotros, Julio, Paco, Juanma, Jose Angel y Pepe. Sois grandes, sois gigantes".

jueves, 30 de junio de 2011

Motivos para seguir, aunque se llamen Ironman.


 Un IRONMAN en NIZA, y en 2011.

Acabo de terminar un ironman, una vez más.

Apenas hace unos minutos que he cruzado esa meta y un vacío físico que casi no me deja hablar, tampoco deja que exprese mi alegría. A veces, el cansancio es tal, que no deja que caigan las dos míseras lágrimas que tu corazón tenía preparadas para ése momento.

Me han visto mal durante la maratón, me han visto ir muy lento a la mitad y caminando al final, me han visto mala cara y lamentablemente para ellos, han pensado que no estoy contento.

El cansancio apenas me deja sonreír, y eso que sonreír… precisamente, es lo que más necesito ahora mismo.

Tres segundos de recuerdos.
He cerrado los ojos durante tres segundos exactos, y toda la cinta de mi película, de mí día esperado, se ha rebobinado a cámara rápida… empiezo a pensar, que tras tantos ironman, mi cabeza está fabricando un rincón dedicado a grabar imágenes de cada paso que doy, de cada momento sufrido, de cada jadeo o gota de sudor gastada.

He intentado levantar los brazos al cruzar meta, y el gesto, apenas habrá parecido más que un tímido saludo.

El abrazo de Jesús y Emilio, que me esperan, es lo primero bueno que siento en las últimas cuatro horas.

Por lo visto, ha hecho mucho calor durante la maratón, … pero yo, a veces tenía frío, un frío terrible que me erizaba el vello de la piel quemada.

Faltan 10 kms.

Durante la última vuelta, caminar ha sido mi tormento, y no tanto por el hecho de hacerlo, que para nada es una deshonra, sino porque yo… no me preparo para andar en un ironman.

He vuelto a pasar por una de las cabinas de aseos… creo que ya van cuatro veces… y cada una de ellas, ha empeorado mi estado físico y con él, mi moral.

Faltan 21 kms.

La tercera vuelta me ha dejado correr, muy lentamente. Sabiendo que la caida era ya irremediable. Sabiendo que no tendría ya, guinda mi pastel. Pero sabiendo también, que si me mantenía firme, el pastel, el gran pastel… ser finisher, me lo acabaría comiendo, una vez más… acaso la primera.

Mi mujer está, como siempre. Y como siempre, la sensación de soledad que todos tenemos ante el sufrimiento, se disipa con su presencia.

Jesús tiene a Carmen y a los críos animando y le deben llevar en volandas, porque cuando me animan a mí, parece que los males se me fuesen por unos segundos.

Faltan 30 kms.

Durante la segunda vuelta, he recibido el aviso de que esto no sería fácil. De que todo iba bien… hasta ahora, y a partir de aquí, el ironman decide… y no yo.

Ya he parado una vez en esas cabinas que veo al fondo… y tendré que volver a hacerlo… me pregunto si quedará papel…

Tras esa segunda parada “técnica”, entiendo al momento, que lo que buscaba yo hoy, el extra, sencillamente, no es para mí, y que otros lo van a merecer más.

Faltan 42 kms.

He salido a correr con ganas, con precaución, pero convencido de que puedo, de que estoy bien, de que he guardado en la bici y que 42 no son nada al lado de 101…

Un paseo por los Alpes mediterráneos.

Extraño ha sido el recorrido en bici. Lleno de subidas largas, cortas, tendidas y alguna que otra con su particular mala leche… y sin embargo, rápido… es lo que tiene, pues toda subida, lleva su bajada.

Increíblemente bello en su zona intermedia.

La tranquilidad que no tuve en otras pruebas, me ha dejado disfrutar por momentos del paisaje, y hasta me ha dado cierta rabia, no tener más tiempo para saborearlo… cita pendiente con Niza, desde luego.

Vuelvo a observar, por desgracia, lo mismo que en la natación… que aquí no cabe tanta gente.

Que una organización tenga los medios necesarios para montar unos boxes de medio kilómetro, o que tenga gorros de latex para más de dos mil quinientos participantes, no quiere decir que sea capaz de controlar semejante tren en marcha…

Demasiados grupos y demasiado numerosos, demasiado descarados y demasiada desidia por parte de los jueces… demasiada no, toda.

Por las notas que tome hace días, calculo que estoy empezando la parte más fácil del recorrido, la bajada… y lo tengo que calcular porque mi ya, descarada maldición con los cuentakilómetros se ha repetido como en todos y cada uno de los ironman que llevo hechos… se ha roto nada más salir y no tengo más referencias que mis resoplidos.

Los kilómetros se hacen cortos a veces, cuando algún paisano me adelanta y me saluda... David, Emilio...
Me noto bien, he comido, he bebido y nunca he forzado más de la cuenta… ha llegado mi momento, ahora me toca hablar a mí… pero en vez de hablar, grito… grito y maldigo mi suerte mientras aguanto el dolor que una maldita abeja de los Alpes me ha provocado en la barriga… ¡ay Dios mío… que soy alérgico!… que no me hinche!… que no me hinche!… le pido a quien quiera oirme….

Faltan 180 kms de "paseo".

Esta mañana, he salido bien en bici, con ganas, convencido y sin el más mínimo miedo a la distancia. El agua tampoco es que me haya ido genial, pero para el añico que llevo… no es consuelo sino mi “vaso medio lleno” lo que me hace aceptar con alegría ése tiempo.

Ya he salido del agua, voy corriendo hacia mi bolsa y todavía sigo recibiendo palos de otros participantes… esto es una locura, no cabemos.

Todavía en el agua y en la última boya, la guerra continua. Los puños, que son ametralladoras, no dejan de disparar ni un solo instante desde que dieron la salida… y yo, por lo visto, soy una apetecible y enorme diana…

Estoy en el cajón que hay junto a los profesionales antes de salir… porque me considero bueno… buenísimodelamuerte?, no. Porque estoy atontao… porque me he equivocado al situarme, ni más ni menos.

Jesús y yo estamos juntos en la salida y es emocionante esperar con un amigo de verdad, los minutos previos. Me dice que mejor así… que ya que le van a dar ostias, que mejor que se las dé un amigo… pues sí Jesús… menudo consuelo…

Empieza a amanecer. He preparado la bici y todo está en su sitio. Ruedas hinchadas, zapatillas, bidones y geles colocados… tengo la sensación de haber hecho ya este ritual por lo menos quince veces… estaré delirando?

Falta todo un día.
Pocas veces he desayunado tan bien y con tanta tranquilidad como hoy… hasta en esto las sensaciones son inmejorables.

La cena anoche, fue una mezcla divertida de ingesta de pizza y juegos varios con los críos de Jesús, y consigo evadirme por completo de cualquier presión pensando en mañana, si acaso la tenía.

Ayer nadamos por la mañana y hasta intuí que algo bueno me esperaba para hoy… tampoco me equivoqué demasiado....

Nadábamos Jesús y yo, codo con codo y mientras nadaba pensaba que ya había conseguido todo lo que deseo de cada ironman. El trabajo ya estaba hecho y yo satisfecho.

Me sentí feliz de mi suerte, de la compañía de un jovenzuelo como Jesús, ilusionado como pocos ante su aventura y sus sueños... que terminé haciendo míos.

Ayer, sábado por la mañana, y a un día de que me dieran la salida, ya todo había terminado. Lo que hoy aconteciera, fuese lo que fuese, sería poco más que una guinda, la guinda de ese pastel que de nuevo me he conseguido comer.

He vuelto.
He vuelto a abrir los ojos y me siento mareado, y es que… pensar todo esto en tres segundos… no es cosa cualquiera.

He vuelto a abrir los ojos, y sonrío por fin… hace unos minutos que apenas he levantado los brazos en meta… y siento que son los primeros minutos de otro camino a cualquier parte, de otro motivo para seguir.