martes, 8 de febrero de 2011

Paciencia.

La madre de la ciencia, le llaman.

Difícil de tener y difícil de llevar a cabo, porque la paciencia no es detenerse y esperar, la paciencia es no hacer todo lo que te gustaría hacer, si no es el momento adecuado.

Del último dorsal que llevé puesto hasta hoy, han pasado ya más de dos meses.

Foto de la salida. Esa chica de rojo, que sale tras de mí... me suena. Sangre de mi sangre.

Han quedado por el camino, otros dorsales que me habría gustado disfrutar, pero no llevarlos, también me ha servido para hacer cosas con más tranquilidad, y seguir aprendiendo y escuchando, de todo lo que me rodea.

Hace más de dos meses, participé en una prueba solidaria de lucha contra el cáncer, la hice sin saber que una de mis costillas se había medio roto dos días antes. Tales eran las ganas e ilusión por hacerla que aquello que se llamaba fisura, yo lo entendí como un dolor más en otra parte de mi cuerpo.

Ese día fue el último de un año mágico, en cuanto a deporte se refiere.


Que volver no iba a ser un camino de rosas, ya lo sabía. Que no tendría el nivel deseado una vez empezara, obviamente… también lo sabía. Lo que no sabía es que tendría que alargar la paciencia tanto. La media maratón de Almería y el I Duatlón de Los Camachos (sin drafting) han sido las dos primeras cruces que he tenido que hacer, al no poder ni planteármelas siquiera.

No puedo decir que me sienta triste, la verdad, ni siquiera siento que me haya perdido nada, (si exceptuamos el hecho de estar pero no poder correr junto a gente con la que comparto ilusión, en Almería, y no poder ver a mi hermana en el Duatlón de Los Camachos,  volver a COMPETIR, tanto tiempo después).
Mientras, nosotros aprovechamos bien el tiempo, sin dorsales también se puede disfrutar, y no poco.
De cualquier forma, la compañia es la que marca la diferencia entre aguantar ésta paciencia o disfrutar de ésta paciencia.
El camino se va andando, despacio todavía, pero sin pausa.


Puede que en unos días me ponga por fin otro dorsal, en una prueba a la que no puedo darle preparación previa ni descanso posterior. Los días son cortos en estas fechas, y la luz del sol escasa, por lo que aprovecharlos y acumular kilómetros y base de cara a lo que pretendo hacer ésta primera mitad de temporada, se hace no solo necesario, sino ineludible... tan ineludible como tener paciencia y saber esperar el momento, viviendo otros momentos mientras tanto.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya veo que tú también gastas de ella. Espero que no sean la misma, que a la mía le queda ya poquito.
ALLS

JOSE ANGEL dijo...

TRAIL??????? SI¡¡¡

Pablo Herrera dijo...

Hola Ramón!
Me ha gustado mucho tus dos últimas entradas, sobretodo, por que en los últimos tiempos son una realidad de mi día a día.
Desearte una pronta recuperación de esa costilla, zona complicada para que cicatricen las "heridas", y darte ánimos para que la temporada la afrontes como te mereces.

Saludos, león!

Emilio dijo...

Pues si, un impaciente por naturaleza ha descubierto que la paciencia es necesaria, y mas en este deporte. Ojala te recuperes pronto y ojala nos pongamos un dorsal pronto tambien.

ramón dijo...

Niño, la tuya no la vas a necesitar en dos días. con tus zapas nuevas y conmigo cerca no vas a tener más remedio que mandar la paciencia y todo lo que sobra a la... otra orilla.

Trail sí?? no sé yo, igual tu cabeza dice que ha pensado algo nuevo en las 29000 veces que habrá pensado algo nuevo el dia de antes, e igual no vas... en la salida te tengo que ver para creerlo......:-D

Hola Pablo, se agradecen los ánimos, en breve haré un par de anuncios o tres, espero que sean todos, entre ellos una prueba-compromiso-ilusión que tengo en tierras francesas. Espero que guste y sea de interés.

Emilio, ya sabes, sin prisa pero sin pausa. Siempre hay algo que puedes hacer por poco e insignificante que te parezca, es útil. Todo suma, no lo olvides, todo suma.