lunes, 22 de octubre de 2012

A la flor de los sueños todavía le quedan pétalos.


Primer pétalo.
El ímpetu es una cuestión de carácter, de motivación y de determinación, no de edad. De darle importancia a cosas que el resto del mundo posiblemente considera que no la merecen. Buscar un valor y un premio personal e íntimo en cosas que cualquiera desde fuera sería incapaz de entender que lleguen a nada. Subir una montaña tras otra, solo por subirlas, por haberlo conseguido. Solo para poder bajarlas.
El I Triatlón de Media Distancia de Cabo de Gata, era desde hace meses, una de esas montañas. Una de esas que uno, simplemente, quiere subir... para luego bajarla.
Los años llenos de dorsales me han enseñado a no esperar de las competiciones nada que tenga que ver con los premios materiales, ni con pensar que un solo día, por bueno que se presente, me cambiará la vida.
Ayer, en San José, todo fue así, rozando lo perfecto para quien no busca más que una imperfección llevadera.
PREPARACIÓN.

Juan Bastida (3º clasificado y Campeón de Murcia de Triatlón Larga Distancia).

Las últimas semanas, he compartido muchos entrenamientos con uno de los muchachos a los que tengo la suerte de asesorar sobre preparación, técnica y táctica de carrera, cuando no es a modo de psicología, (la que puedo dar como  viejuno que soy, lleno de cicatrices de guerra). A veces, es este aspecto el que marca la diferencia, tanto o más que la mejor de las sesiones de entrenamiento que se pueda planificar.

En la preparación previa a ésta prueba hemos descartado competir en varias pruebas que apetecían. Entrenamos bien y solo competimos  en un olímpico y un medio ironman hace apenas dos semanas. En ambas, Juan no pudo terminar, una por rotura mecánica y otra por "casi" rotura física muscular por deshidratación. Había que incidir entonces, más sobre su mente que sobre su cuerpo.
El pasado 12 de octubre, dia festivo, nos desplazamos al lugar para recorrer los 80 kms de ciclismo que ayer nos tocaban. Los hicimos tranquilos, observando y notando cada ventaja o inconveniente a salvar. Sumamos pretensiones y restamos previsiones.
Si el viento se repetía de igual dirección, la estrategia era clara. Darle gracias por ayudar y dejar fuerzas para cuando se volviese en nuestra contra. Velocidad constante, sin alegrías ni desasosiegos.

DIA DE LA PRUEBA.

La mañana se presentó ventosa, como casi siempre en la zona de Cabo de Gata. No puedo negar que en mi interior, esa circunstancia me alegraba de cara al sector ciclista. Una buena actitud frente a la adversidad siempre es un buen arma.
Tras una mediocre natación, aunque cómoda y hasta con buenas sensaciones, salí del agua en el puesto 89 de más de trescientos participantes, al terminar el ciclismo con el mejor parcial absoluto, solo me quedó uno de esos 89 por cazar. No sé, quizás el tunning a lo Sky que le hice al casco de ruta tuvo algo que ver... con éste, ni aerodinámica ni calor o quizás todo lo contrario...

Juan Bastida, jugó sus cartas como le indiqué y aunque como humano que soy, podía equivocarme, la situación imaginada se dio tal cual. "Mejor cuanto más viento, Juan" le dije. "Para que salga lo que te digo, mejor cuanto más viento..." Y así fue.
 
Precisamente a Juan fue al último que conseguí alcanzar con mi Cervelo, a él y a la suya, a un km escaso de dejarlas descansar, eso me permitió disfrutar de un momento soñado por los dos, correr juntos prácticamente en cabeza de una prueba de larga distancia.
Raúl Amatriain.
Quien iba primero, se nos antojó inalcanzable, no ya por ser el Subcampeón de España de Larga Distancia y Campeón nacional de Media Distancia o medio ironman, también éste año, sino por la ventaja que nos llevaba.
 
La casta de los campeones no se demuestra venciendo constantemente, sino aguantando el tipo cuando las cosas no van bien. Raúl, pudo retirarse al verse desfondado, pero luchó para entrar, a pesar de todo, entre los diez primeros.
Cuando salí de boxes, dispuesto a correr los durísimos e interminables 19 kms por las cuestas y pistas de rectas kilométricas de las playas del cabo, di por cumplida mi carrera, pues la broma con tintes de sueño que alguna vez mascamos Juan y yo riendo, la de vernos en cabeza juntos, corriendo a la par, como tantos entrenamientos antes, se estaba dando.
 
No sufras porque te puedan alcanzar uno o muchos, pensé para mí y le dije a Juan. Paso corto para subir y firme. Corre como sabes. Puedes.
 
Quedé solo en el segundo lugar, al paso por los primeros 4 kms, y luego por el 5, el 8... entonces, sabiendo que alguien venía detrás corriendo mucho más que nosotros, hice como en la bici, mirar unos metros delante mío y olvidarme del resto.
Juan Salvador Cuellar.
 
Raúl Amatriain pasó de ser invisible por la lejanía, a verle relativamente cerca, y poco después, le daba caza. Su correr ya no era correr, era un trote que le costaba mantener.... cómo conozco esa sensación, imagino todo lo que sufriría. Antes de alcanzarle, hizo lo propio conmigo el que a la postre ganaría la carrera ayer (Juansa), con total superioridad sobre el resto.
Durante todo el día di buena cuenta del último pedido que me llegó de Keep Going, y en ningún momento noté falta de nada... pero a cinco kms de meta, eran las fuerzas las que desaparecían. Es lo que tiene no dejar nada en el tintero.
No me ví nunca segundo hasta casi cruzar meta, pero mi mirar hacia atrás siempre era para comprobar que Juan seguía en esa tercera posición y que nadie le alcanzaba.
Mi alegría se multiplicó por mil al abrazar a Juan cuando cruzó meta instantes después. Tiene piernas y poco a poco, su mentalidad crece. Su alegría es la mía.

A las dos horas de terminar, lo que me parecía increible, no por inesperado, fue la cantidad de abrazos y felicitaciones de tantísima gente que, unos como público y otros con cara de agotamiento tras competir, me ofrecieron. Creo que eso no hay trofeo que lo supere.

Tengo motivos para estar feliz, y los deportivos son los que menos.


Segundo y más importante pétalo de la flor de los sueños.

Dedicar el esfuerzo que uno puede ofrecer, a la persona que lo hagas, le puede reportar más o menos satisfacción, más o menos alegría si aquello sale bien, pero es uno mismo el que gana cuando dedica. Se gana en motivación, en ilusión, en confianza y en tranquilidad.
A mi mujer, compañera de éste equipo de dos, amiga desde siempre y parte de toda la vida que tengo y me queda por tener, le dediqué la noche previa mi carrera.
Porque ya hace tiempo que no compito por mí, ni por premios, ni por búsquedas de egos inútiles e innecesarios.
Hace ya unos que, con el pulso acelerado, me tiro al agua y nado contra las olas, trago agua y paso miedo, siempre consentido; subo a la bicicleta y hablo con ella, nos hacemos uno y apretamos los dientes para vencerle al viento; calzo los pies y torturo mis piernas pidiéndoles más de lo que ellas pueden y quieren, y todo, todo lo hago por buscar un poco de paz en mi interior. Solo eso, un poco de paz.
Hasta ahora, esa era la meta, el objetivo, y la forma de hacerlo.
Quienes estuvieran ayer en el último kilómetro, me verían sonreír y verían que la paz ahora es mi sonrisa, la alegría que con mis gestos, denotaba y demostraba. No era la sonrisa de un deportista al que, más por edad que por otra cosa, agradecía la suerte de estar sano y poder disfrutar en ocasiones de caramelos como esta carrera, era la sonrisa de alguien que dedicó la noche anterior su esfuerzo a la mujer que le hará padre en pocos meses.
Poca cosa mi dedicatoria para algo tan grande.

Entiéndase entonces y ahora mi felicidad, mi infinita felicidad.

7 comentarios:

Gines dijo...

Enhorabuena...... CAMPEON

Un compañero dijo...

Felicidades Ramón, un placer leer tu crónica, emocionante, eres una makina, gracias por compartir. Agur

JUAN BASTIDA RAMIREZ dijo...

FELICIDADES Y ENHORABUENA RAMÓN, POR LO GRANDE QUE ERES COMO DEPORTISTA Y COMO ENTRENADOR MIO, PERO SOBRE TODO POR LO GRANDE QUE COMO PERSONA ERES. UN ABRAZO Y A DISFRUTARLO.

JUANKAR dijo...

Bueno, ya sabes que por aqui arriba no somos muy dados a demostar en público lo que sentimos.....
No hace falta que te digamos, lo orgullosos que estamos de tenerte en nuestro grupo, no sólo como deportista sino infinitamente más como persona.
Un fortísimo abrazo de quienes formamos el Urbiko Triatloi Taldea que aún en la distancia SIEMPRE te tenemos aqui cerca.
Un beso muy fuerte para Inma, y felicidades a los dos por "lo que se aproxima".

Javi dijo...

Enhorabuena por tu carrerón y sobretodo , por tu paternidad!!
Un saludo.

ramón dijo...

Muchas gracias a todos por los comentarios. Vamos a seguir sumando todo lo que se pueda, sobre todo buenos ratos, que no abundan.

Un abrazo a todos

Dani dijo...

Enhorabuena!!