lunes, 29 de noviembre de 2010

Mantenerse alejado.

Una mañana cualquiera del verano del año pasado, el reto que me esperaba un par de horas más tarde, me había tenido nervioso durante toda la noche y parte del día anterior.

Estaba nervioso, porque sabía, que de ése día dependían mucho más que una temporada o una “simple” recuperación física.

No era día de ironman, ni de maratón , ni de nada así, era algo mucho más duro.

Llevaba ya varios días saliendo con la bici, varios días tras varias semanas en los que por demasiadas circunstancias, había estado en dique seco, como ahora, como a menudo.

En esos días, el objetivo era más encontrar un estado anímico aceptable para seguir, que otra cosa.

Pero el día de pedirle cuentas a la dura realidad llegó, y esa mañana me dispuse a hacerlo con más ganas que si de un ironman se tratase.

El planteamiento tampoco era cosa del otro mundo, buscar una subida de quinientos metros y subirla doce veces sentado, tirando de cuadriceps, con muy poca cadencia, buscando un tono muscular que creía bajo, pero no desaparecido.

El resultado inicial fue tan simple como frustrante, primera subida… primer nudo en la garganta y alguna que otra lágrima de impotencia en los ojos. Me dí la vuelta y cuando llegué bajando de nuevo al punto de partida de la segunda repetición, seguí camino de casa, seguí sin mirar atrás y con una sensación de cobardía y derrota que a malas penas pude aguantar.

Ese día cualquiera de verano, cuando sin saber a ciencia cierta por qué me detuve, y por qué  me dí la vuelta volví buscando las otras once subidas que me quedaban, vi más claro de lo normal, algo que desde hacia tiempo que me daba vueltas y más vueltas, vi claro que hay que mantenerse alejado… alejado de esas voces que se empeñan en decirte que lo que pretendes hacer es algo inverosímil, inútil, y en último término, imposible.

Voces invisibles y a veces... demasiado visibles.

Hay que ver, para tantos iluminados de estos que te enjuician, te critican y te solucionan la vida en un pis-pás, diciéndote siempre qué no debes hacer... que pocos hay de los que se apresuran a decirte que puedes hacerlo, que eres libre; que pocos hay de los que no te entienden pero te respetan, que no te conocen pero… te siguen respetando…
 
Cinco semanas más tarde de aquella “simple” sesión de entrenamiento, competí en el I Desafío Doñana, 169 kms en bici, luego atravesamos el Guadalquivir y corrimos 30 kms sobre las arenas del Parque Natural.

Ochenta puertos de montaña en cinco semanas, y para qué?... para demostrarle a la vida por enésima vez y a mi manera, que puedo levantarme después de cada caída.

Iluminados, que ahora mismo pensáis que estoy hablando de deporte… de vosotros cada día, intento mantenerme alejado.

5 comentarios:

ramón dijo...

Es muy posible, que esta entrada ya la hiciera en algún momento, pero no me importa mucho, viene a cuento hoy, ahora, a mí, y quizás a alguno que otro más.

Espero que "me se" entienda.

Atalanta dijo...

No hay que darle mucha importancia a esos comentarios del que siempre se cree legitimado para decir qué es "lo correcto" en la vida. En muchas ocasiones, hay mucha envidia.

JOSE ANGEL dijo...

.....Y pobres los que sufrieron en sus patas los arreones que dabas en el Desafio tras las 12 subiditas a ese puerto....

XARLI dijo...

Ramón, tampoco te compliques la vida más de lo necesario dándole vueltas a cosas que no merezcan la pena. El mundo muchas veces girá al contrario y nosotros no nos enteramos.
Sin ir más lejos, el domingo en Lorca yo lo ví todo cambiado: ¡el campeón animando al globero, jaja!
En los primeros kilómetros iba con un compañero, y se sorprendió de ver que me animaban a mí, jaja. Gracias por tu apoyo.

ramón dijo...

En realidad, la entrada tiene dos temas más o menos diferentes, y debí haberlos diferenciado más.

El primero, el que venía a cuento,no era tanto la crítica que hago (este por desgracia siempre viene a cuento), sino hablarle a algunos, que en estas fechas, les cuesta arrancar, por lesiones, nuevas, viejas o como sean (me incluyo). Hay que ser cabezón e intentar sobreponerse, uno cree que más abajo no puede estar y si se mueve, solo si se mueve, no solo encuentra luz, sino que igual se da cuenta que en poco tiempo no está tan mal como pensaba. Pero hay que moverse y pelear.

REspecto a lo de Lorca, Xarli, reconozco que no os envidié (aparte de por el día que os salió... macho, que mejoró el domingo na más que para vosotros)

Correr la de Valencia una semana antes, ayudó a no tener mono de carrera y la disfrute viendo a tanta cara conocida (los primeros 5 kms) irreconocible el resto...

Fueron un monton de amigos a los que veía y a malas penas me daba tiempo a saludar (eh, Stani??), pero lo pasé bien.

No me gusto una cosa. Salí corriendo de Lorca a Puerto Lumbreras, para aprovechar el día que hizo, y corri un poco por la avenida de Lorca cuando aún quedaba mucha gente con dorsal, y me encontré la "gracia" de que estos, esponjas sí, pero agua no quedaba para ellos... un punto menos para la organización, el cuidado a quienes les llenan las salidas vale más que cualquier nuevo record de la prueba.

Ale, eso si es un critica, pequeña, pero critica.

Un saludo a todos.